Ingreso tras ingreso, delirio tras delirio, la vida poco a poco se aproximaba a ese martirio que años atras habia vislumbrado con certeza y sin colirio. Richard supo un no tan buen dia que estaba llamado a ser el elegido. No para las grandes citas ni los mayores brillos sino para concitar el alivio y la redención por los pecados obtusos y nimios. Fue ese día cuando haciendo el amor con la desabrida Maria vió en su cara lo perverso de una mirada que no era sólo para él ni para nada. Supo entonces que ella era mala y que él, para seguir en la vida con ganas debería ser un nuevo Jesus, esta vez, de Guadarrama.
Asi que por esto, a Richard no le resultaban extrañas las continuas torturas farmacológicas y los extremos abusos sin lógica con los que la sociedad a la que él expiaba le sometía y le malatrataba. Formaba parte del plan infinito de redención hasta el ultimo grito. Además cuanto más se medicaba menos pensaba y más aferrado se quedaba a esta baliza que era esa frase fija de que él era el elegido y los demás sonidos.
Y así pasó por los circuitos de la incomprensión. Agudos, estables, deleznables y rehabilitación. Se dejó masajear por los discursos de la rectificación, la cognición y el sistema de que así si así no y quizás, si cabe, en do mayor. Hizo tests, pruebas de aptitud, pruebas de actitud y probó tambien a ser igual que tú. Eso si, todo estoicamente bajo la premisa de ser el elegido y de que para él siempre lo servido por lo comido.
Hasta que se encontró, otro no tan buen dia, con un psiquiatra maleante. Y le rasgó la paranoia por detrás y por delante. Le invitó a ser el elegido pero con mas tino y mejor destino. Y era curioso porque llevaba tantos años salvando a los que no creían en él que de repente el que creía en él no se quería salvar y no le torturaba ni le echaba la sal.
Richard quedó circunspecto y tampoco podía delirar mucho al respecto.
Así que no tuvo más remedio, más remiendo que parar el motor y, carcomiendo, furar el eje tractor de su dolor con el inhumano esquizofreno de mano.
El esquizofreno de mano es un dispositivo mundano, atávico y arcano que permite al loco parar un poco cuando las condiciones de vida se tornan tragedia y siroco.
Y Richard se deprimió. Y ser el elegido perdió todo su valor. Y pasó un rato. Y paso el dolor. Y empezo a delirar como el común de los mortales. Elegido a dedo por los que él, ahora, elegía para salvar de nuevo.
También escribía. Escribía para no olvidar la tortura de delirar de más. Y escribía poesía. Elegía poemas tristes como elegías para contar como delirar con alegría. Escribía Richard para poder ser el elegido. Esta vez con el sentido de haber consentido delirar a la vez que embragar y también lo hacía, por que no, para poder pasar de loco a ido que ha vuelto al surco que no al camino.
Hay partes un poco malas en el sentido del fervor documental por mostrar lo penoso.
Todos los medicamentos tienen efecto secundarios pero parece que se extiende el rumor de que hay pastillas para remover los dolores del alma.
Aun asi merece la pena ver el documental.
Raúl Nikosia ha escrito una segunda parte para Mike!!
Ahi va.
Mike no lo sabía, pero algo estaba a punto de cambiar su vida para siempre. Una noche plomiza como boca de lobo, una noche de soledad como tantas en su vida, decidió que tenía que hacer algo. No podía soportar vivir en una sociedad tan impersonal, máxime cuando ésta le había excluido desde siempre. Su decisión fue tajante. Pensaba acabar con aquello que creía que cimentaba aquella enorme farsa social. Salió a la calle armado con varios sprays de pintura y se dirigió a la calle más comercial con la firme intención de remover conciencias con sus mensajes. En cada vidrio escribió estas dos palabras: diferencias personales. Hubiera vuelto a su casa con la algarabía del deber cumplido sino fuera porque el dueño de una farmacia de guardia alertó a la policía de sus andanzas.El coche patrulla no tardó en personarse. Los agentes detuvieron a Mike y lo llevaron a comisaria donde, después de un infructuoso interrogatorio, decidieron que para alguien con tanta personalidad sólo había una solución: la psiquiátrica.
Una ambulancia le trasladó al antiguo manicomio, el cual ahora se llamaba Centro de Higiene Mental. Allí, después de una rápida exploración, decidieron de forma unilateral que Mike debía pasar una temporada con ellos. Así que le ataron de pies y manos, no fuera a ser que tuviera un brote de agresividad contra aquellos que custodiaban el SABER del SER. Acto seguido le inyectaron la primera de las muchas inyecciones psico-farmacológicas que recibiría nuestro protagonista.
Semanas después Mike no se reconocía en el espejo. Su capacidad para entablar relaciones no había mejorado, en realidad era un tema que cada vez iba peor. Lo que el ingreso y la medicación sí habían conseguido era una absoluta despersonalización. Mike ya no era Mike, no sabía quien era, lo había olvidado, cosa que también fue considerada un síntoma por los dueños del SABER.
El otro día me llamo un señor de la India para hacerme una encuesta sobre tratamientos psiquiátricos, prevalencia de enfermedades y ratios de curación y asistencia. Tras enterarme de porque tenía ese acento y de como habían conseguido mi teléfono le invite amablemente a que me dejase en paz. Siguieron llamando durante una semana.
*1- El Dr. John Rengen Virapen, ex-directivo de Lilly, cuenta la verdad
sobre la industria farmacéutica: La industria de la muerte.* Cada vez son más los que deciden hablar claro. En esta ocasión es el Dr.
John Virapen, con más de 35 años de experiencia al servicio de la industria
farmacéutica. Fue Director General de la compañía Eli-Lilly en Suecia.
Pueden ver su trayectoria y biografía aquí Pueden acceder a su libro: "Side Effects Death" Ha decidido dedicar el resto de su vida a contar la verdad sobre la
industria farmacéutica y traemos aquí su conferencia subtitulada en español.
El raro es como muchos médicos ven a los psiquiatras. Pero para los psiquiatras siempre hay uno más raro aún y que concita habitualmente nuestros cotilleos y tertulias distendidas. Suele ser un tipo especialmente retraído y silencioso. Acude a todos los eventos y se muestra diligente y trabajador. Eso sí, no cuenta nada de sus pacientes ni de sus cuitas personales. Suele tener una vida misteriosa y habitualmente se le ve solitario y circunspecto en sitios de lo más insólitos. Alternan crisis de ausencia de 20 minutos en un diálogo con extraños días de hipomanía en los que repentinamente te hacen partícipe de una reflexión como si fuese una cuestión que hubierais hablado repetidamente. Y seguramente en su cabeza esa diatriba ha ocurrido frecuentemente
Por supuesto los compañeros suelen tildarlo con los más jugosos diagnósticos: Asperger, Esquizoide, Autista, Borderline etc.
Curiosamente dada su laboriosidad y su silencio suelen ser muy queridos por los pacientes más graves que aprecian sus silencios y le adjudican las más variopintas causalidades e interpretaciones.
PD. A veces cuando uno visita otro servicio psiquiátrico se hace rápidamente la composición de lugar al observar a uno callado y retraído. ¡Ojo! simplemente puede ser extranjero (basado en hechos reales).
Si no fuese por su decidida inquina antilacaniana sería un quejas normal. Lacan Trópicos nos manda este texto florido y hermoso lleno de ácido y cal viva el cual , por supuesto, no podemos rechazar en un contexto como cosas que tu psiquiatra nunca te dijo.
Las teorías de la Terapia Cognitivo-Conductual están ampliamente reconocidas como tratamiento efectivo para múltiples trastornos psiquátricos. Desde un paradigma más simple, partiendo de la mera modificación de la conducta, esto es, el modelo del palo y la zanahoria; se abordaron otras cuestiones. De forma progresiva se hizo hincapié en la existencia de unos parámetros cognitivos más o menos establecidos en el individuo, que conformarían unos esquemas cognitivos que en su expresión patológica serían preciso cambiar por otros más adaptativos por medio de algo con un nombre quizás algo siniestro o al menos metálico: “reestructuración cognitiva”. La caja negra seguía sin importar, si bien existe un mayor acercamiento al individuo en sí que el que posibilitaban silogismos estrechos propios de los monos rhesus o los mangabeys tiznados. Pero…
Entramos ahí en un tema complicado. Vaya, esos esquemas cognitivos le han llevado toda una vida para ser constituidos a una persona, con mucho sudor y lágrimas. Básicamente, ahora, usted, terapeuta, se convertirá en Dios, en el sentido de que lo que usted piensa está bien, lo que el paciente piensa está mal, ergo “hágame caso y cambie”. Esto aderezado con ciertas dosis de patología del psiquismo de los terapeutas (por algo lo son, adelanto a los lectores de este artículo ya algo gamberro), y sumado a otras dosis de frases hechas y repetir al paciente lo que le ha dicho ya, hasta cabrearlo, la gente que le quiere bien, dan lugar a una terapia que suele ser de la máxima evidencia científica. “Piense bien”. Pues vale.
¿Es esto una falta de respeto al individuo? Si no lo es, no anda muy lejos. No importa de dónde viene lo que le pasa, el caso es que usted tiene una forma de pensar que le crea malestar, tome este registro, puntúe de 0 a 3.1416 esto y esto otro, piense en lo que pasa cuando su ira explota y le pega a sus familiares o rompe jarrones Ming, en las consecuencias de todo eso. Lejos del concepto de héroe lacaniano, pero próximo a las recetas de la abuela, los buenos consejos. No reflexione sobre el origen de lo que le pasa (si lo hace, hágalo de forma neurótica solamente). Eso es ser virtuoso en el sufrir, pero no lleva a nada. No intente integrar sus síntomas en su biografía de ninguna manera, ya se sabe, Freud sólo hablaba de sexo, sólo veía austrohúngaros y para eso pocos y no tenía ni idea de la serotonina, así que no era científico, al diablo con él. Es fundamental que su reflexión sea en todo caso superficial, aquí-y-ahora, y listo. Estos tienen como habilidad especial la omnipotencia y provienen de las facultades de psicología, en su mayor parte. También de que sólo es más fácil para la cabeza que esto el dar pastillas (pero esto como veremos es un tema reservado a los galenos, no castrados en esto).
Si tiene la suerte de caer en manos de un terapeuta familiar, quizás pueda no tener ningún problema. El problema está en la comunicación. Porque usted, sin saberlo, alma de Dios, se tenía que haber quedado en modo analógico, pero la ha liado parda con el digital. Estos terapeutas a veces provienen de familias conflictivas y/o desestructuradas, así que al menos le intentarán echar a usted una mano con eso. Les pondrán en círculo a usted y a su familia en una suerte de reunión precolombina, y le harán preguntas de forma circular, en plan “La Noria”, pero sin famosos. Llegará a algún pacto con alguien que cumplirá solo parcialmente. Lo bueno es que la culpa igual no es suya y es de su suegra (lo que remitiría de nuevo a la sabiduría popular apreciada por Freud)
El desastre será total si cae en manos de un terapeuta lacaniano. Son los más retorcidos, sin duda. Le van a joder la vida, directamente. Levantarán el polvo de sus muebles antiguos hasta hacerle toser y ahogarse. No le van a decir casi nada, y le van a dejar en pelotas (tanto simbólica como económicamente). Y cuando le digan algo, será raro, invariablemente. Tienen afán de protagonismo, quizás les hacían poco caso en su casa, les gusta significarse. En su vida personal, las normas se la traen floja (como a los usuarios del sistema penitenciario). La teoría se resume en que si alguien crea algo suficientemente complejo, tendrá adeptos enfervorizados. Disponen de una estructura similar a la de una organización religiosa (pese a los intentos de su fundador de evitarlo, a buenas horas, no hubieras comprado aquel traje de pana morado). En eso es como la Cienciología, y además comparten con ellos el odio a los psicofármacos (aunque todavía no tiran huevos en los congresos, pues sería poco elegante). Tienen la manía de usar palabras rebuscadas, un código para no iniciados ininteligible, pues así nadie puede criticarles, y encima para terminar de justificarse le dirán que el lenguaje no sirve. Tienen pues sus textos sagrados (los Seminarios de Jacques Lacan) y el Saber absoluto son ellos mismos. Se fundamentan en el Dogma, en eso suelen ser funda-mentalistas. Al que no lo hace, le acusan de Freudiano o cosas más extrañas como Kleiniano (esos ya son infelices porque no pueden ni sindicarse), y luego les queman en la hoguera (simbólica), tras atarles en una ceremonia con tres nudos borromeos y otros tantos gordianos. Cometa errores al hablar (confunda palabras como si fuese un guiri cualquiera) y estarán más que contentos. Si usted abandona el tratamiento, será por una Resistencia (es que encima provienen de Francia). Cualquier cosa que haga será interpretada, en su contra o a la contra. Hay unos fantasmas que dominan su vida y usted no lo sabe, y en virtud de eso repite siempre lo mismo (como la marca del zumo de naranja) sin saber por qué. Tenga cuidado con ellos.
Si el terapeuta es psicodinámico, pero de esos del psicoanálisis del yo, no será tan traumático. Simplemente le reforzará lo bien que hace todo, lo bien que va todo, lo bueno que es usted y la vida maravillosa que lleva (eso sí, de forma sibilina y sin hablar mucho, porque sino sería ya sospechoso de herejía cognitivista). Al final tendrá usted mejor defensa que el Barcelona. Le enseñarán a reprimir la represión controlando el peligroso reprise. Puede causar estreñimiento y cefalea, pero qué diablos, la neurosis puede ser poesía. ¿O no?
Si, por el contrario, cae en manos del modelo médico, de eso que llaman el biologicismo, pues la verdad todo será más fácil. Estos se debaten entre el no querer escuchar y el conformismo, trabajan en salud mental pero lo mismo podrían vender teléfonos móviles en una tienda (bueno, ser los jefes de la tienda) o ser internistas o cirujanos igualmente. La facultad de medicina les ha forjado. Le hablaran de cosas muy bonitas como los receptores 5HT2A y el Glutamato ye-yé. Esto suele sonar imperial y queda muy bien. Usted sólo tendrá un desequilibrio neuroquímico, vamos, algo le dirán de sus genes, igual tiene suerte y le hacen cuatro analíticas, una resonancia magnética de 3 Teslas y un examen rectal, pero si usted es el elegido, incluso puede acceder a “la-máquina-que-diagnostica” o al “estudio-científico”, quizás tenga que pagarlo caro, pero si le gustan los sudokus le gustará hacer tests hasta el infinito. Lo bueno es que no se librará de un buen diagnóstico (se lo merece, es usted una persona importante, y además no quiere crearle angustia al médico, verdad). Si tiene una neurosis histérica será doblemente feliz hablando de la sonda que le metieron, del F40 de CIE-10 a lo Fernando Alonso y lo mucho que sabe su médico (al que probablemente no le haya entendido nada, consuélese pensando que él tampoco ha entendido nada porque no le ha hecho ni puto caso cuando intentaba hablarle de sus problemas). Tómese dos de las pastillas naranjas, una roja, una verde; todo esto patrocinado por unos señores altruistas. Vamos, que ha entrado usted en un “mundo feliz”, con sonrisa de idiota y riesgo alto de ponerse como una morsa y desarrollar disfunción sexual. Si es que algunos lo quieren todo…
En cuanto al modelo integrador, íbamos a renunciar a comentarlo, pero haremos un esfuerzo. Esto es el mayor cacao que se puede montar uno. Es como mezclar tocino y velocidad excluyendo la variable cerdo. Se lo vamos a poner más fácil. Compre varios puzzles de más de 500 piezas, y a continuación intente montar todos en el mismo. Le recomendamos un analgésico, tila alpina y una benzodiacepina que le deje sonado. Si no lo consigue, en Ikea venden tornillos extra, por si le falta alguno a estas alturas.
Sobre la hipnosis, los rayos láser, las máquinas de biofeedback, la acupuntura, los masajes uterinos, la homeopatía, la musicoterapia y el desempleo hablaremos, si cabe, en el próximo capítulo. Desde luego, como decía un buen hombre, cada paciente tiene su terapia. El tema es encontrarla…