domingo, 27 de febrero de 2011

El hombre ciempies

Leyendo el magnífico blog del colega jesus he recordado el horror. El horror en lacanés puede tomar la forma de lo real, es decir, de lo imposible, de lo que no es articulable ni descifrable. La ciencia, a través de los siglos, ha ido modificando el status de lo real, de ahí su poder. Antes lo real eran las mareas, la concepción, el cambio de estaciones y en general la mayoría de los acontecimientos naturales.

Nuestros antepasados se defendían también con las palabras y los mitos. La mayoría de estos mitos se resolvían mediante un sistema religioso que conminaba a una serie de actos y prebendas (ver Levi-Strauss la eficacia simbólica). . La ciencia nos ha traído la meteorología, la astronomía, la fecundación in vitro y nos ha dicho que el pensamiento religiosos se aloja en una parte muy concreta del cerebro (si delirante). En consecuencia el horror toma nuevas formas. Lo imposible de entender se nos aparece entonces bajo el enigma del goce del otro. Y la última pelúcla que he visto es la máxima expresión de esto. The human centipede es directamente el infierno hecho cine. Todos los fantasmas neuróticos que puedas tener, todas las fobias, todo lo pulsional isoportable unido en la cosa más bizarra que he visto nunca. Simplemente horrible. Lo peor es que quieres ver el final. No lo apagas. Aguantas soñando una resolución soportable. Y es que vivimos en plácido sueño apalabrado con lo real, del que nos despertamos fugazmente con alguna película, alguna lectura o con la liga de fútbol.

Dejo algunas imágenes para que se hagan una idea del tema.
Por cierto el director tengo entendido que fue el inventor de Gran Hermano. Vamos que es un maestro del horror







PD. Por cierto. En Japón la película ha sido muy aplaudida y entendida como una comedia ligera. Ahora entiendo por que Lacan decía que los japos son inanalizables.

viernes, 25 de febrero de 2011

El mundo en un segundo

El chiste suele explicar más que miles de sesudos ensayos sobre el estatuto del síntoma y sus derivaciones.


http://www.elmundotoday.com/2010/02/soy-adicto-a-los-centros-de-desintoxicacion/

martes, 22 de febrero de 2011

Nikosia y el litoral

Lacan en el Seminario V Formaciones del Inconsciente pone el acento sobre un lugar extimo al sistema de la lengua, diferenciando que al mismo tiempo que se encuentra fuera del sistema, está en su interior .
Tiempo después tras de su viaje a Japón , sobrevolando con el avión el litoral reflexiona sobre los dos aspectos de la función de la letra, en tanto vacía y al mismo tiempo produce objeto”a”.

Nikosia vino a visitar a la escuela lacaniana. Y nos hablaron de las fronteras, del litoral. De un lugar que produce un deseo desde el vacío. Nikosia como ciudad entre dos mundos entre los cuales ellos entran y salen. Nikosia como cura, como estabilización. Entendimos la puesta en práctica de algo sobre lo que nosotros siempre teorizamos pero sobre lo que no siempre sucedemos.

También empatizamos de otra manera. El psicoanálisis como Nikosia. Litoral y bandera. Entre dos mundos y reivindicativo. También Nikosis permitió a la escuela asomarse al litoral de la realidad. Gente que se cura sin nosotros y sin nuestro otro del amo del que nos quejamos. Para rematar, listos como son los nikosianos, nos hablaban de vez en cuando en nuestra jerga. Acostumabrados como estan a cruzar fronteras continuamente se apsearon por el discurso del amo, el goce y la forclusión como quién habla de los toros. Al final salieron a hombros.
Un placer que esperemos haga serie

lunes, 14 de febrero de 2011

La falta y la inspiración

“Los libros que escribo representan para mí una experiencia que espero sea lo más rica posible. Al atravesar una experiencia, se produce un cambio. Si tuviera que escribir un libro para comunicar lo que ya sé, nunca tendría el valor de comenzarlo. Escribo precisamente porque no se qué pensar todavía sobre un tema a atrae mi atención. Al plantearlo así, el libro cambia mi punto de vista. En este sentido, me considero un experimentador más que un teórico, no desarrollo sistemas educativos que deben ser aplicados uniformemente en diversos campos de investigación. Cuando escribo, lo hago por sobre todas las cosas, para cambiarme a mí mismo y no pensar lo mismo que antes”.

Foucault


Es francamente notoria, en ocasiones, la sensación de vacío que te inunda cuando, plantado delante del ordenador, procedes a escribir ese magnífico texto que te prometías sobre la creación y el psicoanálisis.

Es casi una paradoja autoreferente buscar la inspiración para hablar de la inspiración.

Te paras. Piensas. Asocias libremente y como un gilipollas inspiras. Luego expiras. Pero claro eso no es inspiración, eso es casi una ecolalia personal, o el nivel de tontería basal.

Lees sobre la creación.

Freud se pasea por el tema en varios escritos. Desde Los tres ensayos para una teoría sexual (1905) hasta Nuevas Conferencias de Psicoanálisis (1932) pasando, desde luego, por Un recuerdo infantil de Leonardo D´Vinci, Los cuentos de Hoffman, los Personajes de Teatro, La pulsión y sus destinos (1915) o Introducción al Narcisismo, Freud se ocupó del objeto artístico en clave de Sublimación alejada del Ideal y el Síntoma. J. Monchón refiere: “La sublimación es, entonces, un destino de la pulsión diferente y específico. La sublimación representa la salida que permite satisfacer las exigencias del Yo sin estimular la represión debido a un cambio, una variación en la dirección de la pulsión hacia otro fin alejado de la satisfacción pulsional prevista”.

Los lacanianos no quedan satisfechos con esta vieja argumentación freudiana. Según Freud los artistas deberían ser felices. Al sublimar, toda la pulsión quedaría concernida y atrapada en el objeto. Pero no. Y vaya si no. Famosos son los artistas sufrientes, suicidas y supeditados al goce más mortífero y extremo. Parece que el artista a través de lo imaginario es capaz de plantar en lo simbólico algo de lo real. Pasearse levemente por el imposible y luego volver. Rozar las postrimerías de su fantasma, extraer algo del objeto e introducirlo en lo simbólico como otra forma de expresión de su síntoma. Eso se hace en el análisis pero con mimo y cuidado. Además el análisis convoca poco a poco un saber. En cambio, el artista normalmente no sabe nada de lo que ha hecho, pero habitualmente sabe cuando le funciona y cuando no. Sabe cuando está tocado por la inspiración famosa.

Como dice Foucault, escribiendo empiezo a tener una opinión sobre lo que quiero decir.

Fruto de la inspiración me arrimo a la idea de que la inspiración es una formación del inconsciente.

Dice Miller que el arte, el objeto artístico no dice, muestra. No es entonces del orden de las formaciones del inconsciente. Pero la inspiración sí. La inspiración es ese momento mental, donde, dentro del discurrir de la cadena de significantes se produce algo de la metáfora. Algo que sustituye. Los teóricos de la creación hablan de múltiples variantes: la intromisión, la superposición, la adicción, la resta, la extrapolación, simbiosis, fragmentación etc. Diversas maneras de intercalar cadenas significantes y campos semánticos que dan como resultado algo nuevo. En definitiva algo no muy diferente a los sueños, lapsus etc. Es frecuentemente una pequeña frase. Un dicho, una imagen, una condensación de significantes inesperados pero que revuelven al artista. Porque para que esto funcione el artista tiene que vivenciar otra cuestión. Y es el hecho de que este proceso le toque de alguna manera. No es sólo el juego de significantes buscando efectos estéticos. Si no que en ese intercambio algo del fantasma del sujeto sea momentáneamente atravesado de una forma velada. Como dice Sabina: “una buena canción es una mezcla entre una buena letra, una buena música, una buena interpretación, un buen arreglo y algo más que nadie sabe lo que es, pero es lo único que importa”.

Hay otra cuestión referente al hecho de la inspiración. Y es la cosa de cómo se llega a la inspiración. O mejor dicho cómo te llega. En pro de esta llegada autónoma y/o aparición tenemos el adagio picassiano, recuperado por Lacan del: “yo no busco, encuentro”. Una buena definición de cómo lo inconsciente de la inspiración se revela sin hacer de ello una búsqueda razonada. Parece entonces que no hay mucho que hacer para convocar a lo inconsciente de la inspiración. Picasso añadía que la inspiración llega cuando llega pero mejor que te pille trabajando. Sin embargo hay una especie de tradición pseudo-chamánica por la cual muchos artistas se someten a ciertos rituales y estados alterados para poder llegar a estos momentos de inspiración. Por un lado tenemos a los artistas consumidores de sustancias, que crean siempre acercándose al onirismo. Digamos que hermanan la inspiración a su más cercana formación del inconsciente que es el sueño. El sueño, que es el lugar donde se intercambian significantes gratuitamente sin la pesada carga del yo. Desde otra perspectiva están también los creadores que optan por el ascetismo y la retirada espiritual como vía regia para el advenimiento de la inspiración. No deja de ser curioso que en ambos casos los artistas hagan lo que haga falta. Lo que haga falta en el sentido más literal. Vacían, en las dos opciones, todo lo referente al yo (a veces muy infatuado) para desnudar al sujeto enfrentado al objeto en su forma más pura posible.

En fin. Parece que la inspiración tiene, en mi opinión, algo que ver con las formaciones del inconsciente, en el sentido de que es lo imposible de atrapar y que suele ser un decir. Eso evidentemente no nos explica todo el proceso creativo ni nos alumbra toda la cuestión de la interpretación y crítica de arte. Volveremos entonces a Freud, siempre buen resguardo conceptual, que nos recuerda los caminos del yo y la inspiración: “Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro, a la mitad del camino”. S.Freud.


Bibliografía:

“Finalmente lo que queda es silencio”. Jose Luis Chacón La Fuente (Conferencia).

Los tres ensayos para una teoría sexual (1905). S Freud. Biblioteca Nueva Ed. 2002.

Nuevas Conferencias de Psicoanálisis (1932). S Freud. Biblioteca Nueva Ed. 2002.

domingo, 6 de febrero de 2011

Toén

En galicia parece que dar mejor asistencia a los pacientes psiquiátricos se convierte en una cuestión de estado.

Mas información aquí

y aquí

viernes, 4 de febrero de 2011

El trabajo os hará libres

Consecuencias del merkelntinismo.


Günter Wallraff: “En Alemania aumentó el 350% las personas que ingresaron en psiquiátricos por sobrecarga de trabajo”

Extraído de este interesante blog


miércoles, 2 de febrero de 2011

un poquito de lo de siempre

No tiene mucha idea de psiquiatría ni de la demanda pero lo peor de esta historia es que formarmos parte de ella pero en fin, no está mal el recordatorio.

viernes, 28 de enero de 2011

Factores pronóstico

Hay gente muy lista que publica manuales de psiquiatría y que ha descubierto los factores pronóstico de la esquizofrenia.

Son estos:


Factores de buen pronóstico
  • Edad tardía de comienzo.
  • Comienzo agudo de la enfermedad.
  • Existencia de factores precipitantes: drogas.
  • Ausencia de embotamiento afectivo.
  • Factores precipitantes de la enfermedad claramente identificables.
  • Si la persona presentaba buena adaptación social, sexual y laboral antes de la aparición de la enfermedad.
  • Ambiente social y familiar favorable.
  • Buen cumplimiento del tratamiento.
  • Antecedentes familiares de trastornos de humor.
  • Confusión y síntomas atípicos.
  • El subtipo de mejor pronóstico es la Esquizofrenia Paranoide.


Factores de mal pronóstico
  • Inicio en edad temprana.
  • Comienzo progresivo o insidioso de la enfermedad.
  • Prevalencia de síntomas negativos.
  • Aislamiento social o pocos sistemas de apoyo social.
  • Trastorno previo de la personalidad.
  • Embotamiento afectivo.
  • Historia familiar de esquizofrenia.
  • Larga evolución antes del primer contacto médico.
  • Abuso de drogas.
  • Presencia de anomalías cerebrales claras (ventrículos dilatados).
  • Cuando la enfermedad no remite en tres años y hay múltiples recaídas.
  • La esquizofrenia de tipo Desorganizado es la de mayor gravedad. 

El caso es que me da a mi que los factores de buen pronóstico lo son para cualquier enfermedad. Es más son factores pronostico de buena vida. Evidentemente lo mismo para los factores de mal pronóstico

Es decir, si te pasa algo, que antes no te pasaba, y eso es por algo, y tu familia colabora y tu colaboras, y tienes curro, pareja y es fugaz, pasajero y confuso. sea lo que sea lo que te pase en la vida, tiene buena pinta.

En cambio, si siempre en tu vida han pasado cositas parecidas, tu familia pasa de ti, y también le pasan esas cosas, pasas de todo, nadie te ayuda y tu vida previa era también un desastre, puezs parece lógico que pase lo que pase no va a ir bien.

Vamos que tengas una fractura de muñón, un orzuelo, esquizofrenia, una hipoteca o un pedo atravesado cualquier persona razonable puede entender que hay cosas que van a ayudar y otras que no.

Otra cosa es que si queremos montarnos una enfermedad como dios manda pues habrá que buscarle factores pronóstico como si de un cancer se tratase. La pena es que entre la afectacion ganglionar del estadio II del carcinoma epidermoide de pulmón y las cosas de la vida hay un abismo que a veces torna irrisorios ciertos manuales de psiquiatría.

En fin, vamos a Belén vamos factores vamos.




PD: Imagen cedida por Perogrullo Entertainment Systems. S.A

martes, 25 de enero de 2011

las escuelas de psicoanálisis

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, uno de los síntomas del psicoanálisis es su continua tendencia a la disgregación y a los enfrentamientos políticos entre sus seguidores. Es casi una tradición que viene desde Jung y Adler y nos lleva de la mano hasta Anna freud, Melanie Klein y Lacan. Con Lacan el síntoma alcanzó cuotas deliroides al ser Lacan excomulgado y posteriormente ser Lacan quien disolvía su propia escuela en varias ocsiones. Hace unos años, como eterno retorno de lo reprimido, se encharcaron durante una época los divanes de Francia y España a raíz de la escisión entre los "Miller" y los "Soler". Recuerdo incluso, con ojos de principiante anonadado, como viejos colegas se retiraban el saludo, las gracias y los porfavores. Los que empezabamos en esto, estupidifactos y ojipláticos en su mayoría, seguimos el camino que nos tocó en función de nuestro analista y de nuestro síntoma. Es decir, algunos optaron por seguir fielmente la corriente de su analista y otros decidieron seguir con su analista estudiando en la otra corriente. Los más tarados decidimos  intentar estar en las dos y alternar participaciones y eventos  para al final doblar y decidir por alguna en concreto.
Y es como decía Lacan los peores analizantes somos los psicoanalistas. La gente "normal" llega a un análisis resuelve sus dramas y se va a  seguir su vida con alegría. Los psicoanalistas no. Nos quedamos ahí toda la vida y hacemos de nuestro fin de análisis un neverending en el cual nuestro síntoma se enlaza con la escuela. Eso hace que cualquier cosa política, imaginaria e intersubjetiva alcance el caracter de fanstasma, síntoma, falta de ética, mal de fin de análisis y demás asertos técnicos peyorativos. Y es lógico, si después de pasear tus fantasmas, asumir lo acéfalo de la pulsión, hacerte uno con tu síntoma, saber que no hay verdad , sabre que el Otro no existe, decides seguir dándole vueltas es que estas fatal. Que hay algo en tu síntoma incoercible que te llama a hacerte un Otro a medida y que este Otro sólo puede estar en el psicoanálisis. Es por eso que cualquier conmoción política en el seno de una institución psicoanalítica a veces alcanza el rango de insulto personal, puesta en duda y separación, aunque teóricamente no exista una gran rivalidad.

Mejor explicado está por  Marité Colovini en un reciente artículo en el blog red de psicoanalsitas:

"Si hay un real que afecta al psicoanálisis mismo, que hace por ello a su intransmisibilidad, que horada cualquier pretensión de pensamiento, discurso o enunciación única, que instala la lógica del no-todo para hacer de límite al Todo, que acecha a cualquier intento de armonizar y borrar lo que se sostiene de un malentendido fundamental, es porque el psicoanálisis apunta a otra cosa que a una ilusión…..o que al “opio de los pueblos”.



La religión y la ciencia son bordes por los que transita este campo que Lacan quiso que se llamara lacaniano; y la segregación, uno de los puntos de fuga de los agrupamientos de analistas, aún de aquellos que se llaman Escuela".

miércoles, 19 de enero de 2011

Dejar de fumar

Recuerdo hace años varios médicos que andaban tomando el Zyntabac. Explicaban meridianamente  algo que ya hemos contado alguna vez sobre los efectos de los piscotrópicos. Estos doctores, maestros de prácticas en mi rotatorio, contaban que  los tratamientos  te quitaban las ganas de fumar pero que cuando acababas el tratamiento, al tiempo, volvías a fumar. Añadían que esto de volver  pasaba siempre  salvo que estuvieses realmente convencido. Contaban además que estar convencido tenía que ver con haber llevado algun susto y/o haber perdido a alguien merced al consumo de tabaco.

A día de hoy me parece lo mismo. De hecho he comprobado que el bupropion tiene además otros efectos. Un paciente que tomaba bupropion por causa psiquiátrica me contó que estaba muy bien de lo suyo, pero que el tratamiento le había quitado el disfrute del vino. No le sabía a nada.Otro colega, psicoanalista-fundamentalista tras miles interepretaciones sobre su pulsión de muerte terminó tomando Zyntabac con nulos efectos y un insomnio pertinaz que agradecía porque así leía más a Lacan  (osease delirio nocturno por bupropion). Recuerdo también varios compañeros de trabajo en el último dispositivo que estuve que venían cada x meses a pedirme receta de Champix o cualquier cosa para dejar de fumar "otra vez" (hasta cuatro veces vino uno). En fin, que a día de hoy la adicción al tabaco me parece algo más del orden de la ética, la identidad, el duelo y la renuncia antes que de un problema neuroquímico sensu stricto.


Me quedo con esta foto polaca que realmente me anima a dejar de fumar mucho más que lo avisos de mi inminente defunción que no son otra cosa que  un acicate para seguir bailando con la parca.


Papierosy sa do dupy. Cigarros son para el culo (traducción libre)

lunes, 17 de enero de 2011

Entrevistas 2

A vueltas con el amor, osease con lo único.

Como perla esta frase:

J-A Miller: Amar verdaderamente a alguien es creer que amándolo, se accederá a una verdad sobre sí mismo. Amamos a aquel o a aquella que esconde la respuesta, o una respuesta a nuestra pregunta: "¿Quién soy yo?"
  

Scado de la entrevista para:

Psychologies Magazine, octobre 2008, n° 278 que  encontramos aquí y aquí  .


En castellano nos llega por Juan Carlos desde Granada.

 

Psychologies Magazine, octobre 2008, n° 278
Entrevista a Jacques-Alain Miller. Psicoanalista
Por Hanna Waar

"Amamos a aquel que responde a nuestra pregunta: ¿Quién soy yo?"

"Hijo espiritual" de Jacques Lacan, Jacques-Alain Miller explora a su vez la cuestión del amor que el padre del pensamiento psicoanalítico contemporáneo evocaba en 1973, en uno de sus más famosos seminarios "Aún" en El Seminario, vol XX (Seuil, "Essais", 1999). Es igualmente el fundador de la Escuela de la Causa Freudiana. Ultima obra aparecida Le secret des dieux  (Navarin editores, 2005)
"Amamos a la persona que protege, o una imagen narcisista de uno mismo".

El amor se dirige a aquel que, pensamos, conoce nuestra verdad y nos ayuda a encontrarla soportable, explica Jacques-Alain Miller. Mirada de un psicoanalista sobre esta cuestión fundamental.

* * *

Psicologías: ¿El psicoanálisis enseña algo sobre el amor?

Jacques-Alain Miller: Mucho, pues es una experiencia cuyo resorte es el amor. Se trata de ese amor automático, y a menudo inconsciente, que el analizante dirige al analista, y que se llama la transferencia. Es un amor artificial, pero de la misma estofa que el amor verdadero. Saca a la luz su mecánica: el amor se dirige a aquel que usted piensa que conoce vuestra verdad verdadera. Pero el amor permite imaginar que esta verdad será amable, agradable, mientras que de hecho es muy difícil de soportar.

P.: ¿Entonces, qué es verdaderamente amar?

J-A Miller: Amar verdaderamente a alguien es creer que amándolo, se accederá a una verdad sobre sí mismo. Amamos a aquel o a aquella que esconde la respuesta, o una respuesta a nuestra pregunta: "¿Quién soy yo?"

P.: ¿Por qué algunos saben amar y otros no?

J-A Miller: Algunos saben provocar el amor en el otro, los serial lovers, si puedo decirlo, hombres y mujeres. Saben qué botones apretar para hacerse amar. Pero ellos no aman necesariamente, juegan más bien al gato y al ratón con sus presas. Para amar, hay que confesar su falta, y reconocer que se necesita al otro, que le falta. Aquellos que creen estar completos solos, o quieren estarlo, no saben amar. Y a veces, lo constatan dolorosamente. Manipulan, tiran de los hilos, pero no conocen del amor ni el riesgo ni las delicias.

P.: "Estar completo solo": solo un hombre puede creer eso…

J-A Miller: ¡Bien dicho! Amar, decía Lacan es dar lo que no se tiene. Lo que quiere decir: amar, es reconocer su falta y darla al otro, ubicarla en el otro. No es dar lo que se posee, bienes, regalos, es dar algo que no se posee, que va más allá de sí mismo. Para eso, hay que asumir su falta, su "castración", como decía Freud. Y esto, es esencialmente femenino. Solo se ama verdaderamente a partir de una posición femenina. Amar feminiza. Por eso el amor es siempre un poco cómico en un hombre. Pero si se deja intimidar por el ridículo, es que en realidad, no está muy seguro de su virilidad.

P.: ¿Sería más difícil amar para los hombres?

J-A Miller: ¡Oh sí! Incluso un hombre enamorado tiene retornos de orgullo, lo asalta la agresividad contra el objeto de su amor, porque este amor lo pone en una posición de incompletad, de dependencia. Por ello puede desear a mujeres que no ama, para reencontrar la posición viril que él pone en suspenso cuando ama. Freud llama a este principio la "degradación de la vida amorosa" en el hombre: la escisión del amor y del deseo.

P.: ¿Y en las mujeres?

 J-A Miller: Es menos habitual. En el caso más frecuente, hay desdoblamiento del partenaire masculino. De un lado, está el amante que las hace gozar y que desean, pero está también el hombre del amor, que está feminizado profundamente castrado. Solo que no es la anatomía la que comanda: hay mujeres que adoptan una posición masculina, incluso las hay cada vez más. Un hombre para el amor, en la casa, y hombres para el goce, que se encuentran en Internet, en la calle, o en el tren…

P.: ¿Por qué cada vez más?

J-A Miller: Los estereotipos socioculturales de la feminidad y de la virilidad están en plena mutación. Los hombres son invitados a alojar sus emociones, a amar, a feminizarse; las mujeres conocen por el contrario un cierto "empuje al hombre": en nombre de la igualdad jurídica, se ven conducidas a repetir "yo también". Al mismo tiempo, los homosexuales reivindican los derechos y los símbolos de los héteros, como el matrimonio y la filiación. De allí que hay una gran inestabilidad de los roles, una fluidez generalizada del teatro del amor, que contrasta con la fijeza de antaño. El amor se vuelve "líquido" constata el sociólogo Zygmunt Bauman(1). Cada uno es conducido a inventar su propio "estilo de vida", y a asumir su modo de gozar y de amar. Los escenarios tradicionales caen en lento desuso. La presión social para adecuarse a ello no ha desaparecido, pero es baja.

P.: "El amor siempre es recíproco", decía Lacan. ¿Aún es verdadero en el contexto actual? ¿Qué significa eso?

J-A Miller: Se repite esta frase sin comprenderla, o se la comprende de través. No quiere decir que basta con amar a alguien para que él lo ame. Eso sería absurdo. Quiere decir: "Si yo te amo, es que tú eres amable. Soy yo quien ama, pero tú, tú también estas implicado, puesto que hay en ti algo que hace que te ame. Es recíproco porque hay un ir y venir: el amor que tengo por ti es el efecto de retorno de la causa de amor que tú eres para mí. Por lo tanto, algo tú tienes que ver. Mi amor por ti no es solo asunto mío, sino también tuyo. Mi amor dice algo de ti que quizá tú mismo no conozcas." Esto no asegura en absoluto que al amor de uno responderá el amor del otro: cuando eso se produce siempre es del orden del milagro, no se puede calcular por anticipado.

P.: No se encuentra a su cada uno o cada una por azar. ¿Por qué él? ¿Por qué ella?

J-A Miller: Existe lo que Freud llama Liebsbedingung, la condición de amor, la causa del deseo. Es un rasgo particular – o un conjunto de rasgos- que tiene en cada uno una función determinante en la elección amorosa. Esto escapa totalmente a las neurociencias, porque es propio de cada uno, tiene que ver con la historia singular e íntima. Rasgos a veces ínfimos están en juego. Freud, por ejemplo, había señalado como causa del deseo en uno de sus pacientes ¡un brillo de luz en la nariz de una mujer!

P.: Nos es difícil creer en un amor fundado sobre esas naderías.

J-A Miller: La realidad del inconciente supera a la ficción. Usted no tiene idea de todo lo que se funda, en la vida humana, y especialmente en el amor, en bagatelas, cabezas de alfiler, "divinos detalles". Es verdad que es sobretodo en el macho que encontramos tales causas del deseo, que son como fetiches cuya presencia es indispensable para desencadenar el proceso amoroso. Particularidades nimias, que recuerdan al padre, la madre, el hermano, la hermana, tal personaje de la infancia, juegan también su papel en la elección amorosa de las mujeres. Pero la forma femenina del amor es más erotómana que fetichista: quieren ser amadas, y el interés, el amor que se les manifiesta, o que suponen en el otro, es a menudo una condición sine qua non para desencadenar su amor, o al menos su consentimiento. El fenómeno está en la base de la conquista masculina.

P.: ¿Usted no le adjudica ningún papel a los fantasmas?

J-A Miller: En las mujeres, sean conscientes o inconscientes, son determinantes para la posición de goce más que para la elección amorosa. Y es a la inversa para los hombres. Por ejemplo, ocurre que una mujer no pueda obtener el goce – digamos el orgasmo – sino a condición de imaginarse a sí misma durante el acto, siendo golpeada, violada, o siendo otra mujer, o incluso estando en otra parte, ausente.

P.: ¿Y el fantasma masculino?

J-A Miller: Está muy en evidencia en el enamoramiento. El ejemplo clásico, comentado por Lacan, está en la novela de Goethe (2), la súbita pasión del joven Werther por Charlotte, en el momento en que la ve por primera vez, alimentando a un grupo de niños que la rodea. Aquí es la cualidad maternal de la mujer lo que desencadena el amor. Otro ejemplo, tomado de mi práctica, es este: un jefe en la cincuentena recibe candidatas en un puesto de secretaria; una joven mujer de 20 años se presenta; le desencadena inmediatamente su fuego. Se pregunta lo que le pasó, entra en análisis. Allí descubre el desencadenante: encontró en ella rasgos que le evocaban lo que él mismo era a los 20 años, cuando se presentó a su primera solicitud de trabajo, de algún modo se enamoró de sí mismo.

P.: ¡Se tiene la impresión de que somos marionetas!

J-A Miller: No, entre tal hombre y tal mujer, nada está escrito por anticipado, no hay brújula, no hay relación preestablecida. Su encuentro no está programado como el del espermatozoide y el del óvulo; nada que ver tampoco con los genes. Los hombres y las mujeres hablan, viven en un mundo de discurso, es eso lo que es determinante. Las modalidades del amor son ultrasensibles a la cultura ambiente. Cada civilización se distingue por el modo en que estructura su relación entre los sexos. Ahora, ocurre que en occidente, en nuestras sociedades, a la vez liberales mercantiles y jurídicas, lo "múltiple" está en camino de destronar el "uno". El modelo ideal de "gran amor para toda la vida" cede poco a poco el terreno ante el speed dating, el speed living y toda una profusión de escenarios amorosos alternativos, sucesivos, incluso simultáneos.

P.: ¿Y el amor en su duración?, ¿en la eternidad?

J-A Miller:  Balzac decía: "Toda pasión que no se crea eterna es repugnante".(3) ¿Pero el vínculo puede mantenerse toda la vida en el registro de la pasión? Cuanto más un hombre se consagra a una sola mujer, más ella tiende a tomar para él una significación maternal: tanto más sublime e intocable cuanto más amada. Son los homosexuales casados lo que desarrollan mejor este culto de la mujer: Aragon canta su amor por Elsa: cuando muere, ¡buen día a los muchachos! Y cuando una mujer se apega a un solo hombre, lo castra. Por lo tanto, el camino es estrecho. El mejor destino del amor conyugal es la amistad, decía en esencia Aristóteles.

P.: El problema, es que los hombres dicen no comprender lo que quieren las mujeres, y las mujeres, lo que los hombres esperan de ellas…

J-A Miller: Sí. Lo que es una objeción a la solución aristotélica, es que el diálogo de un sexo con el otro es imposible, suspiraba Lacan. Los enamorados están de hecho condenados a aprender indefinidamente la lengua del otro, a tientas, buscando las claves, siempre revocables. El amor, es un laberinto de malentendidos cuya salida no existe.

Entrevista realizada por HW

1) Zigmunt Bauman, El amor líquido, de la fragilidad de los lazos entre los hombres
2) Los sufrimientos del joven Werther de Goethe
3) Honorato de Balzac en La Comedia humana, vol VI "Estudios de las costumbres: escenas de la vida parisina"

Traducción: Silvia Baudini

 




Entrevistas

Una joya de uno de nuestros  autores de cabecera: Jose María Alvarez entrevistado por una nueva página de psicoanálisis.

Bienvenidos a su vez a los creadores de Temas de Psicoanálisis.