sábado, 3 de marzo de 2018

¿A dónde fueron los psicoanalistas?




            Hasta bien entrados los 80 aunque parezca muy raro casi todos los psiquiatras sabían de psicoanálisis y lo utilizaban en su clínica diaria. No era infrecuente que cuando te formabas como psiquiatra en la residencia (pasantía en Sudamérica) te psicoanalizases  y realizases múltiples cursos y lecturas al respecto. Además la mayoría de tus maestros también habían pasado por eso o compartían más o menos una formación psicoanalítica.  ES sobradamente conocido que cuando Freud empezó su obra fue ridiculizado y pasó más de diez años escribiendo y trabajando sin tener ningún tipo de reconocimiento por parte de sus colegas. Su famoso libro de La Interpretación de los sueños fue criticado duramente y en los primeros 10 años de su publicación solo se habían vendido 600 ejemplares. Era habitual criticarlo entre los médicos muchas veces sin haberlo leído ( Memorias de Freud[1]). Poco a poco se fue dando a conocer y a influir a otros profesionales del continente europeo, pero fue cuando Freud hizo una gira triunfal por EE.UU cuando el psicoanálisis se puso totalmente de moda. Según Shorter, un señor al que no le gusta nada el psicoanálisis, las clases pudientes de las grandes ciudades con una gran mayoría judía como Freud empezaron a adoptar este método para reafirmar su identidad y resolver sus problemas y síntomas. Esto se extendió al conjunto de la creciente clase media americana. Llegó a las universidades y de aquí a la practica en las instituciones. Para que se hagan una idea los primeros manuales diagnósticos de psiquiatría DSM I y DSM II eran totalmente de inspiración psicoanalítica. Aunque no dudaron en calcar 109 diagnósticos su corpus etiológico eran siempre conflictos inconscientes. Esa moda volvió a Europa y arrasó también en Francia, Inglaterra y Suiza. Otros países en medio de guerras y reconstrucción  como Alemania y España quedaron más descolgados. De Europa pasó también a Sudamérica especialmente a Argentina, Chile y Uruguay países donde también había que hacerse una pregunta sobre la identidad al ser países nacientes en grandes procesos migratorios y donde el psicoanálisis, a día de hoy,  sigue gozando de relativa buena salud. La cuestión es que en los años 60 el psicoanálisis en EE.UU se había convertido en una cosa, cara y tediosa con múltiples controles y jerarquías casi eclesiales. Habían hecho una lectura de Freud muy a la manera americana capitalista de la eficacia. Un resumen de lo que era un psicoanálisis de aquella época era pasar días en un diván adivinando tus impulsos sexuales inconscientes y tus fantasmas agresivos para terminar siendo parecido al psicoanalista. En vez de liberar tu inconsciente tenías que conocer tus miserias y reprimirlas para convertirte en un ciudadano ejemplar como se supone que era el psicoanalista. Como dice Bruce Fink[2] este psicoanálisis no evolucionó y se quedó estancado en el proceder de Freud (Freud nunca dijo que la técnica tenía que ser estrictamente como el hacía[3]) y en sus últimos escritos sobre el yo y el ello. Especialmente se concentraron en los trabajos sobre los mecanismos de defensa de Ana Freud (siempre defendiéndose los yankees). Con la progresiva entrada de medicamentos ansiolíticos (meperibamato, valium ), antidepresivos y antipsicóticos la gente empezó a preferir tomar drogas antes que meterse en ese lío de madres, Edipos y pulsiones inconscientes. Las nuevas drogas les permitían llevar una vida eficiente y ajustada al canon americano sin tanto lío ni tanto gasto. Eso sí, también tenía efectos colaterales y es que tampoco curaban. Aliviaban quizás pero si antes dependías del analista ahora dependías de la droga. Esto evidentemente no quedó aquí, en Europa otros psicoanalistas siguieron profundizando en los textos de Freud. Se prodigaron otras escuelas con enfoques diferentes y técnicas más a la orden de los nuevos tiempos. Winicott, Klein y nuestro querido Lacan. Lacan, en lo que el llamó su “retorno a Freud” desacralizó todo esto del psicoanálisis que se había convertido en una iglesia de dogmas e interpretaciones cerradas. Modificó la técnica, ya no eran obligatorias tantas sesiones seguidas ni un tiempo concreto cerrado. Digamos que liberó al inconsciente del peso del propio psicoanálisis. Se atrevió además a hablar con los pacientes psicóticos, un coto vedado hasta entonces para el psicoanálisis por recomendación de Freud y lo más importante desvinculó al psicoanálisis de toda esta cosa imaginaria de me quiero follar a mama, papa me va a castrar, los penes y las vaginas para centrase en la primera tópica de Freud que es la cuestión del lenguaje y el goce. Se trataría para Lacan de hablar sobre nuestra relación con la historia de nuestros dichos, todos los mensajes que van calando en nuestra identidad a lo largo de nuestra vida y especialmente en la infancia. Al despejar de nuestro día a día cotidiano de todas las repeticiones, de los síntomas y reducirlos a una especie de programación infantil codificada en frases, en momentos únicos que suelen acontecer a los encuentros con las grandes preguntas de la sexualidad, el amor, la identidad y la muerte. Un psicoanálisis para hacernos capaces de ser un poquito más libres y de proponer otra forma de hacer con esa historia personal  para que no nos produzca el dolor por el que habitualmente uno va al psiquiatra o psicoanalista. Piénsenlo si los dichos, las palabras, los discursos no tuviesen importancia en la conducta y en la identidad humana no existiría la publicidad y parece que existe y que goza de buena salud.
           
           En fin las teorías de Lacan dieron un vuelco al psicoanálisis y a la cultura en general, revitalizando la teoría psicoanalítica así como la formación de profesionales psi en Francia, España y especialmente en Sudamérica (con Argentina y Brasil a la cabeza). Su influencia traspasa el ámbito de la psicopatología para llegar a la filosofía, la política y el arte como dan buena cuenta Zizek (pongan en internet su video sobre los WC, no se lo pierdan), Laclau, Jorge Alemán o Judith Batler.


[1]   S. Freud. Autobiografía. Alianza Editorial, 2006.
[2]   B. Fink. Introducción clínica al psicoanálisis lacaniano.Ed. Gedisa, 2007
[3]   S. Freud. Obras Completas. Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico. Ed Amorrortu, 1912

miércoles, 28 de febrero de 2018

No soy yo es mi cerebro.




            A menudo escuchamos en los medios frases como “descubierto el gen de la esquizofrenia” o “descubierto el gen del alcoholismo”.  O incluso “se descubren las zonas del cerebro implicadas en el trastorno bipolar”, “se encuentra la sustancia que falta en el cerebro en el TDHA”. Es importante que sepan que esto es una sucia mentira. Si bien en profundidad habitualmente estas investigaciones descubren que en muchas personas (no todas) con esquizofrenia o alcoholismo a veces comparten algunas secuencias de genes o que en los cerebros de ciertas personas diagnosticadas de algo se comportan de forma similar en los estudios de neuroimagen. No tenemos una idea clara de como funciona el cerebro y todo estos esfuerzos ayudan a cernir la cosa pero cuando los medios dicen estas bobadas propagandísticas están diciendo sutilmente otra cosa. Las enfermedades mentales son cosas del cerebro. Usted no tiene nada que hacer, déjese hacer por los médicos que ya encontrarán la solución.  Eso no va a a pasar nunca. Si algo sabemos de los estudios sobre el cerebro es que este el está totalmente interconectado. Cualquier modificación medicamentosa o quirúrgica va a modificar a la persona en su conjunto. Piensen por ejemplo cuando toman antidepresivos, quizás no sientan la tristeza pero a la vez a menudo les cuesta mantener relaciones sexuales o llegar al orgasmo. Sonríen a veces pero no saben por qué o si toman un ansiolítico se encuentran relajados pero saben que el problema sigue esperando al otro lado de la puerta. En 1937 un neurólogo portugués, Egas Moniz, anunció a bombo y platillo una cura para la locura que consistía en hacer un agujerito en la frente con un taladro y llevarse así, a la brava, una zona específica cerebral. Decía que curaba la obsesión, la esquizofrenia e incluso hasta le dieron el Nobel de Fisiología y Medicina. A Obama le dieron el de la paz, no sabemos muy bien como fucnionan los del Nobel pero se lo tienen que hacer mirar. Volviendo a nuestro tema resulta que si, que las personas tratadas con este “delicado” método mejoraban en sus síntomas más prominentes. También nunca volvían ser los mismos. Se encontraban desinhibidos, apragmáticos incapaces de manejarse con prudencia y normalidad social. Este increíble método cayó en desuso por razones obvias  y todavía familiares de pacientes lobotomizados  piden que se le retire el Premio Nobel a Egas Moniz.

Actualmente en el día a día de las consultas es muy frecuente escuchar “doctor deme algo pero que no me atonte” o “quíteme esta angustia pero que no parezca que estoy drogado/a” y es que cualquier modificación en nuestro sistema nervioso central tiene consecuencias. Esto va a ser así siempre. Todas las investigaciones en neurociencia, los análisis genéticos, los nuevos tratamientos van a chocar siempre con ese otro efecto que es desposeer a la persona de sus características individuales y de las consecuencias de su historia personal. A veces, también hay que decirlo, hay pacientes que preferirían ser otra persona a sufrir lo que sufren y, ojo, a veces es mejor vivir drogado realmente. Pero creemos que la artillería medicamentosa quirúrgica es siempre y ha de ser una solución a corto plazo, un bálsamo urgente una especie de parada en el camino a modo de avituallamiento y confort no nuestro horizonte final de salud.
Creemos como dicen  F. Ansermet y P. Magistreti [1], que “El individuo se revela genéticamente determinado para no estar genéticamente determinado”. Es decir, el ser humano tiene la capacidad para adaptarse y todo eso es su mayor talento genético. El cerebro es plástico, es moldeable, está en continua relación con lo que viene de fuera y la propia persona es en si un sujeto dividido entre lo que le contaron, lo que vio, lo que sintió y lo que desea. Desde este lugar se puede pensar la enfermedad mental como un fracaso en la adaptación, en la integración de lo que viene de fuera y lo que uno ha creado como motor de su vida. Es posible por lo tanto que a través de los tratamientos por la palabra cambiar la arquitectura cerebral de una forma pausada, ergonómica, que ajuste la historia, el presente y el deseo de la persona sin la abrupta incisión de un cirujano ni la parsimonia falsa de una droga que no nos dice nada de nosotros mismos. Y es que al final de una terapia por la palabra, siempre que esta no sea darte solo consejitos, uno es diferente pero lo mismo. Uno puede llegar a saber que le obsesiona que le enloquece y crear un nuevo tipo de lazo más amable y soportable con eso que forma parte de él desde el principio.


[1]          A chacun son cerveau, plasticité neuronale et inconscient”.  , éd. Odile Jacob, Paris, 2004, p. 22

miércoles, 21 de febrero de 2018

Cosas que tu psiquiatra vuelve




Hemos estado, durante un tiempo, muy atareados elaborando un libro. Pero, de nuevo, estamos aquí y volvemos al blog. Queremos, en este nuevo periodo, integrar en el blog textos que manifiesten aquello que nunca dijo la psiquiatría.  Invitamos a participar a pacientes, analizantes, usuarios, conciudadanos…etc. que desean expresar sus ideas sobre el tema.
Hoy, Empezamos con un texto de Axel García Martínez. Texto basado en sus reflexiones sobre el programa de “Salvados” al hilo de la depresión.



Robocop no sufre depresión

El otro día entré en twitter y entre los trending topics en España hubo uno que me llamó la atención: #1decada5. No sabía a qué se podía referir, así que cliqué en él. Era un nuevo programa de Salvados. Todo eran alabanzas y felicitaciones. Habían llevado al “prime time” un tema que nunca se trata en televisión. La depresión. Me faltó tiempo para abrir una nueva pestaña, entrar en la web de Atresmedia y ver el programa.

Me lo comí rápido. Bueno, todo lo rápido que pude si tenemos en cuenta que metían dos o tres anuncios cada cinco minutos (sé lo que estáis pensando, a mí también me dejó a cuadros que hubiese tanta publicidad en la web del grupo de Antena 3). Lo digerí lento. Todavía me repite. Quizás por las expectativas que me habían generado esos tweets. Quizás por la alta estima que le tengo al programa de Jordi Évole. O quizás porque mi visión como paciente dista bastante de lo expuesto en él. Me dejó una sensación rara. Me esperaba más.

El inicio fue esperanzador. Hablaron de cómo te hace sentir. Utilizando algunos de ellos unas frases muy acertadas. Muy gráficas. Hasta que se empezó a hablar del suicidio. En el momento en que uno de los psiquiatras que participó en el programa afirmó que un 7/8% de las personas que sufren depresión se van a matar, éste comenzó a derivar hacia el confuso despropósito en el que se acabó convirtiendo. Ahí apareció en escena Carmen. Una chica cuya madre se suicidó y que daba la sensación de no haber superado este suceso. De haber ido a Salvados a exculpar a su madre de algo de lo que no tiene ninguna culpa. Afirmó que una persona no se suicida. Que su madre no se suicidó. Que murió por suicidio. Hizo una desafortunada y peligrosa comparación entre la depresión y el cáncer. Y nadie le dijo nada.

En el cáncer el paciente no puede hacer nada más que someterse a lo que los médicos decidan. Sólo los médicos pueden curarle. En la depresión es todo muy distinto. El médico te da los medios y tú buscas las respuestas. Tú te psicoanalizas. Le das la vuelta a tu cabeza como si de un calcetín se tratase. Lo siento Carmen, pero alguien tiene que decirlo. Tu madre se suicidó. Fue una decisión propia. Obviamente condicionada por una enfermedad que le llevó a un punto en el que no encontró más salidas. Pero lo hizo ella. Y no hizo nada malo. No hay nada de lo que disculparla. Pero no se puede realizar esa comparación en televisión porque envías un mensaje equivocado a los pacientes de una y otra enfermedad. Y alguno de los dos especialistas presentes allí, debió decir algo.

Pero, sin duda, lo más sorprendente de todo fue conocer el caso de Noelia. Una mujer convertida en cyborg. Enric Álvarez, el psiquiatra invitado al programa, la ha sometido a una estimulación cerebral profunda. Sí, yo tampoco tenía ni puta idea de qué era esto hasta ese momento. Le abrieron la cabeza colocándole dos electrodos en el cerebro conectados a un cable que a su vez los conectaba con una batería que la paciente lleva instalada en el abdomen.

Agujerear. Atornillar. Cables. Batería. El lenguaje utilizado a estas alturas era más propio de Bricomanía que de un espacio dedicado a la depresión. Con esto no quiero, ni mucho menos, hacer mofa de Noelia, pero probablemente su inclusión en un programa que trata de normalizar esta enfermedad no fue la decisión más adecuada. Sobre todo, porque no estoy seguro de que lo suyo sea una simple depresión, es decir, seguramente sufra otro tipo de problemas psicológicos bastante más graves. Si quieres mostrar a una de cada cinco personas, ella no lo era.

Además, Noelia también comentó su experiencia con los electroshocks. Habló de que le provocaban ciertas pérdidas de memoria y lapsus a la hora de mantener una conversación, cosa que todavía le sucede actualmente a causa de aquel tratamiento. Unos minutos después de esto, nuestro Doctor Frankenstein de la psiquiatría dijo que había que desestigmatizar este procedimiento y que mejora hasta un 90% de las enfermedades depresivas. Yo aquí ya estaba completamente desorientado. Hace que pierdas la memoria y que no te salgan las palabras, pero es muy efectivo. Pasas de sentirte mal, a no sentir. No sabía si escandalizarme o pedirle a mi psiquiatra que me diese descargas hasta que oliese a pollo frito.

Como artista invitado el programa contó con Iván Ferreiro, quien comentó algunas cosas bastante interesantes como la empatía que debe existir entre médico y paciente o la sensación de ser imbécil que tienes durante este proceso al ver que esto sólo te sucede a ti, mientras la gente de tu entorno continua con el desarrollo normal de sus vidas. Es una pena que se perdiese en su papel “intensito” hablando de sabores, olores, tacto y colores a la hora de diferenciar entre depresión y tristeza. Tema en el que se obcecó, hasta el punto de estar un rato exponiendo las causas por las que la depresión no da para hacer canciones, pero la tristeza sí. La primera, según él, no da placer a nadie. Llevo años viendo a Ignatius Farray haciendo algo tan sensible como la comedia a partir de su propio sufrimiento y depresión, incluso tiene una serie El fin de la comedia basada en su deprimente vida (hasta eché en falta algo de humor a la hora de tratar el asunto). Y la gente parece preparada para ello. Así que, no nos la intentes colar con esto. Porque es hasta positivo para la causa que se hagan este tipo de cosas. A estas alturas yo ya me arrepentía de haberme tomado el ansiolítico de la tarde y la pastilla para dormir porque lo único de lo que tenía ganas era de bajar a la cocina y beberme una cerveza.

Por otro lado, ¿Por qué esta obsesión con etiquetar las cosas como depresión o tristeza? Qué más da. Eso lo deben diferenciar los especialistas. Los pacientes ya nos comemos demasiado la cabeza como para estar pensando si lo que sufrimos es una cosa u otra. Esa no es nuestra guerra. Que lo decidan ellos.

Dentro de todas estas sombras, hubo momentos de grandes luces. Traídos en buena parte de la mano de Georgina, cuya participación fue brillante. Expuso a la perfección los problemas de nuestra sanidad (eso se hizo en general muy bien en todo el programa contando también, con muy buenos apuntes de Iván Ferreiro y la otra doctora allí presente), lo caro que resulta acudir a una consulta privada y fue, ante todo, muy natural. De hecho, una de las frases que más sorprendieron a Jordi Évole salió de su boca. En un momento dijo: “ahora que me estoy muriendo menos” para referirse a su situación actual. Muy cruda. Sin necesidad de dárselas de nada.

En los minutos finales, yo estaba en estado de shock (sin electro, por suerte). No sabía qué pensar. Me había visto identificado por momentos. Me había horrorizado el trato dado al tema en otros. Todo era confusión y ansiedad. Me dolía el pecho. Sentía preocupación. Preocupación porque a tanta gente le pareciese digno de alabar (aunque la intención fue muy buena, la ejecución no me lo pareció tanto). Preocupación por el mensaje enviado acerca del electroshock. Preocupación por la comparación con el cáncer. Preocupación porque alguien se hubiese olvidado de enchufar a la pobre muchacha y se fuese a quedar sin batería antes de acabar el programa. Estaría feo, la verdad.



martes, 8 de noviembre de 2016

Psicoanálisis de España







1975. Papá ha muerto
1976. Eh,.....wait. ¿Quién manda?
1978. El que dijo papá.
1979. ¿Y qué dice el que dijo papá?. Que mande uno de los que estaba con papá que era joven.
1982. Tenemos libertad pero no tenemos pasta. Que mande el de la chaqueta de pana.
1986. El de la pana hace lo contrario a lo que decía pero hay pasta. Que siga.
1992. Somo millonarios estamos todos locos. Salimos en la parabólica. Viva el papa nuevo.
1996. Corrupción, crisis, no hay pasta. Que venga el papá nuevo del bigote que es como el antiguo pero no mata gente. Se hace llamar Centroman.
2000. Compremos casas. Somos millonarios. Somos europeos. Que siga el del bigote.
2004. El de bigotes nos mete en jaleos y matan gente. Votemos al otro papá.
2008. El otro mola. Parecía tonto pero deja a la gente casarse y da dinero para cuidar a la gente.
2011. El otro papá esta agobiado porque hay un papá mayor que no le da dinero. Los de los aviones se enfadan. Los señores de las bombas dejan de poner bombas. El del bigote manda a un papá amigo suyo. Le votamos.
2014. El que dijo papá (primigenio) dice que pasa que esto es un rollo. Deja a su hijo que está muy preparado.
2015. El hijo nos pide que nos aclaremos sobre quien queremos que sea nuestro papá. Nos peleamos. Hay cuatro papás y son todos muy majos pero están enfadados.
2016. Los papás siguen enfadados, dicen que el verdadero papá está entre Berlín y Panamá.
2016. Como papá viaja tanto entre Berlín y Panamá unos dicen que lo mejor es abstenerse y esperar a que queramos que ellos sean papá.

lunes, 20 de junio de 2016

Master en Psicopatología

A quien pueda interesar.

El año que viene se inicia un master en psicopatología y clínica psicoanalítica.


José María Álvarez y Fernando Colina son los principales profesores. El programa docente desarrolla la enseñanza que durante tres décadas se ha elaborado en el antiguo Hospital Psiquiátrico Dr. Villacián de Valladolid y en el actual Hospital Universitario Río Hortega. Con este modelo se han formado especialistas en Psiquiatría y Psicología clínica desde hace más de treinta años.
Psicopatología y clínica psicoanalítica es un máster de la Universidad de Valladolid, que se imparte en la Facultad de Medicina de la UVa. Es presencial y se desarrollará a lo largo de dos años (2016-2017 y 2017-2018). Está reservado a treinta y dos alumnos, como máximo. Consta de 50 créditos ECTS: 6.5 de Formación básica; 23.5 de Formación obligatoria; 10 de Prácticas externas; 10 de TFM. Las clases se darán durante un fin de semana al mes, entre octubre y junio, excepto el mes de febrero que se dictarán durante dos fines de semana.


Para más información:


http://jmalvarez.org/master-de-psicopatologia/

https://formacion.funge.uva.es/cursos/master-psicopatologia-y-clinica-psicoanalitica-16/



jueves, 21 de abril de 2016

La Otra Psiquiatría

Fiel a su cita. Implacable. Corredores de fondo. Sin rendir cuentas a nadie. Que mejor lugar que Valladolid para hablar sobre el poder.


domingo, 13 de marzo de 2016

CulPPabilidad

Al margen de que todos seamos ETA, bolivarianos y bolcheviques se resbala sibilina una cuestión que trasciende a los ataques maniqueos y a los "yo no he sido" del PP. Y es la cosa de la culpa.




El PP como partido conservador que es utiliza los recursos obsesivos y retentivos del manejo de los conflictos. Aislamiento, rumiación, postergación etc. En cristiano: esto no existe, vamos a pensarlo, vamos a dejar pasar el tiempo, etc. Pero se palpa en el aire una culpa intangible, vacua y que no encuentra destinatario que la complete. "Son ovejas negras, "ánimo Luis", "el que lo haga mal se va", "Rita senadora". Si tomamos al PP como a un sujeto, en los últimos tiempos, se ve la clínica de un sujeto culposo, atemorizado que ha perdido su estilo y sus coordenadas de estabilización. Se sostiene en el narcisismo del votante vetusto y fiel y en las reverencias a un papá que no es otro que España, la iglesia y la casa real (cada vez más imaginaria). Aún así todavía exhibe su síntoma como si fuera un tic, un lapsus o un resfriado. Algo ajeno a su ser pero que cada vez que lo mira tiene una nueva metástasis. Es cuestión de tiempo la crisis de angustia de este sujeto. Vendrá dada de la retirada paulatina del electorado y de que alguno de sus bastiones le de un golpe. Mientras tanto el futuro está black y el tratamiento es un centrifugado de plasma (TV) de mentira.

jueves, 3 de marzo de 2016

LOS LAPSUS DE RAJOY


Hace relativamente poco, durante la campaña electoral escuchamos a Rajoy defendiéndose de las acusaciones de corrupción. Como es habitual cometió un lapsus. Algo sutil, nimio nada tan descarnado como las tormentas inconscientes que asolan a Cospedal.  Escribí en es momento esto:

- Rajoy al querer llamar ruin al madelman Sanchez dijo "Ruiz". Enmendó rápidamente y con gran vehemencia atacó a su oponente. No guiñó el ojo como hace cuando miente pero esa z intrusa le delató. Seguramente él no se considere corrupto, es más que posible que él no se haya llevado nada que no le pareciese habitual pero esa z delataba que algo sabe que no quiere saber y que algo ha pasado y no le gusta, Esa z pensamos en su día entonces ¿quién es? se podía pensar pensar en que es la z de Ruiz Gallardón, faraón del Madrid de las inversiones de Gürtel. O la z de Ruiz Canto, asesor de diputación nombrado de aquella manera. O cualquier Ruiz que tenga en mente y sea afiliado, asesor y/o tratante de sobres. Pero yo creo que no, esa z era la z del juez Ruz. Es z de Ruz y z de juez. Demasiado para un inconsciente frágil y maltratado como el de Rajoy. Y es que su tesis de defensa fue que el nunca había ido a un juzgado a declarar. Eso no sucedió en parte porque el juez Ruz "casualmente" fue sustituido en abril de la causa contra Bárcenas y compañía. Margen de tiempo perfecto además para que Rajoy llegase a las elecciones con su historial inmaculado. Pero Rajoy sabe que podía haber sido diferente, no digo que sea culpable (sino guiñaría el ojo), pero si que podía haber sido llamado a declarar. A declarar ante la doble z, el juez Ruz. - 

Hace dos días, otra vez señalado en el debate de investidura, Rajoy fue un paso más allá. Ya no es este galimatías de la z el ruin-ruiz, ni estos análisis que para los paganos del inconsciente son cosas de la fe, delirios rayando en la homeopatía. Rajoy dijo: 

-"Lo que nosotros hemos hecho, cosa que no hizo usted, es engañar a la gente"-

Es simplemente un no mal puesto pero de un calado estructural. Y otra vez al hilo de la verdad y de la mentira. Y es que Rajoy está llegando a una especie de límite inconsciente de tipo regresivo que recuerda al análisis que hacía Freud de los sueños infantiles. En el capítulo tercero de La interpretación de los sueños recuerda Freud el sueño de su hija Anna Freud. Esta, tras una severa dieta, había soñado con fresas y frambuesas las cuales eran una delicia para ella. Eran sueños que no tenían más interpretación que la obvia. Eran realizaciones de deseo. Son así los sueño infantiles. No hay trampa ni cartón ni metonimias, metáforas, ni ruin ni ruiz. Este último lapsus de un Rajoy agónico casi superviviente recuerda un poco a eso. No es estrictamente la realización de un deseo es más la pueril constatación de lo obvio.

sábado, 19 de diciembre de 2015

EL SINTOMA DE CIUDADANOS

   

         Ciudadanos mola. Y no duden. Mola. Están muy enfadados con los corruptos y quieren acabar con el senado, las diputaciones y las puertas giratorias. Eso mola. Son jóvenes con carrera pero no unos melenas soñadores. Mola. Los puedes llevar a la recepción del embajador o a la pedida de mano de Pitita de Gómez-Acebo. Además no nos comen la cabeza con Gramsci, el postmarxismo ni filosofías de esas. Tienen las cosas claras y saben como funciona este mundo. Mola. Y para que funcione el mundo la gente tiene que trabajar mucho y además ser España. Eso mola también. A los refugiados hay que cuidarlos porque lo dice Europa. A los inmigrantes (refugiados de la pobreza) también pero menos. Eso mola (a mí no). Pero eso sí, no hay que molestar. No se puede cuestionar a Europa ni a las grandes empresas porque si no nos van a joder. Pero de eso no hablamos. Y ese no hablar es el síntoma de ciudadanos. El síntoma, desde Freud, es el retorno de lo reprimido. Esa cosa que sabes y no quieres saber pero que continuamente se te escapa (vean cualquier video de Cospedal para entenderlo). Y este reprimido es el reparto de poder. El poder desde el 78 ha ido derivando y permaneciendo en las grandes familias y en los grandes bancos. Ciudadanos no piensa modificar un ápice esa cuestión. Y como todo lo reprimido eso vuelve en forma de síntoma. Si no cambias las cosas tendrás corruptos aunque no quieras. Si sigues financiándote en un banco tendrás deudas que saldar. Si haces la vista gorda con las donaciones y no te preocupa quien te financia, un día, tendrás un disgusto. Por más que estés contra la corrupción. Llegará el momento en que los periódicos te cuenten que tu segundo habló con Pepito del banco SatanDeath, al que le debíamos un favor, y le dijo que sí a un negocio en VillaNepótica y ya sabes luego se complicó. Y tu, Rivera de la buena España, que tenías muy buenas ideas sobre como acabar con los malos tendrás que callar y ocultar porque resulta que no habías modificado la estructura que generaba la corrupción.

       Si sólo te planteas acabar con los corruptos pero no con el sistema que los promueve es como si tienes fobia a los aviones y dices “estoy curado porque estoy en contra de los aviones y no los voy a coger nunca”. Pero tu partido es curiosamente una aerolínea. Un presidente que no quiere saber porque no le gustan los aviones ni de donde nace esa fobia (del 78) es un presidente enfermo. Eso no mola. En Ciudadanos recogen las formas, los gestos, los epifenómenos para no cambiar nada en la estructura. Podemos inventó la coca-cola y Ciudadanos vende la pepsi. La pepsi es más barata pero no inventa nada. No tiene ninguna idea que no sea maquillaje. Ciudadanos no articula ninguna modificación que ataque al “núcleo irradiador” que diría Errejón de la corrupción. Es decir no entra en la financiación de los partidos. Recordemos que si el 20D cae el PP en gran parte será por eso. Podemos en cambio sueña un futuro, sueña con cambiar el país. Y cambia para ello su estructura como partido. No bancos, no deudas. Todo limpito y público. Ciudadanos en eso es conservador. Aboga por mantener lo que hay, mantener el flujo de dinero para que no cambie nada. Eso sí a los “malos” los echamos.

       Muchos de mis amigos padres mandan a sus hijos en clases de chelo, violín, ballet, inglés, alemán, matemática aplicada, cricket, ofimática y agricultura urbana pensando en su futuro. Conocen la situación del país y apuestan por dotar a sus hijos de un futuro diferente. Cambian las estructuras de su educación y y el desarrollo de sus capacitaciones para entrar en la rueda de los medios de producción. Podemos sueña con esto pero para todos. Para ello es necesario dar a la mayoría de la población unos mínimos medios de educación, sanidad y cultura, así como la posibilidad de opciones vitales en lo laboral y por supuesto un mínimo para comer. Evidentemente para pagar estas cosas los más ricos tienen que pagar. Pero no por venganza. Es algo necesario a fin de que los lacayos (la gente) un día no terminen en manada en la cárcel después de haberles intentado robar o matar. Esta fantasía tonta que cuento es lo que pasa en EE.UU. Curiosamente el modelo del capitalismo más salvaje. Si eres de verdad conservador hazte de Podemos. Es mejor invertir en el bienestar de la mayoría para que un día no te encuentres con la mayor tasa de reclusos, suicidios y analfabetismo de todo el mundo occidental (volvemos a EE.UU). Cuestión esta que no hace fácil la vida en ningún país por más rico que seas. Ciudadanos, que son supuestamente los conservadores, los del sentido común, prefieren este futuro. No lo saben pero son conservadores a cortísimo plazo. No piensan en sus hijos. Les vale el aquí y el ahora. Paradójicamente Rivera ese señor, yerno de España, abogado, bien peinado no está pensando en el futuro de sus hijos. Está pensando en conseguir la presidencia. En construir un futuro apocalíptico yankee con el único argumento de echar a los malos. Ese es su único argumento. El invento de la Coca-Cola. Se lo cogió a Podemos que lo cogió del 15-M y el resto se condimentó con España unida, contrato único y el IVA para arriba y para abajo.



       Y al final mi amigos padres que llevan a sus hijos a chino, esgrima y a patch-work votarán a Ciudadanos. Y me dirán que son gente seria, que echan a los corruptos y que viva la madre del topo. Pero un buen día sus hijos no podrán ir a ciertos barrios, no podrán hablar con cierta gente e, hipercualificados como estarán, se irán a Frankfurth para quedarse. Pero claro los de Podemos eran unos soñadores.

domingo, 25 de octubre de 2015

Psicoanálisis de lo político

La corrupción está dentro de todos nosotros. La corrupción es sintética y cuando el sistema entra en  crisis, rápidamente, buscamos el sentido y la esperanza. Una esperanza que sea indolora  y a ser posible sin riesgo ni pérdida. Este último año político de España es un bonito ejemplo de esto. Como se cuenta aquí en la revista CTXT.

jueves, 10 de septiembre de 2015

El psicoanálisis en los días de futuro pasado 2: José María Alvarez


Y hablando como estamos del futuro del psicoanálisis nadie mejor para representar ese futuro que un experto en el pasado. José María Alvarez

No hay psiquiatra a día de hoy que, si tiene algún tipo de interés en la historia de su trabajo, no se encuentre con José María Alvarez. Son numerosas las revisiones y nuevas aproximaciones que ha hecho Jose María sobre los grande clásicos de la psiquiatría: la paranoia, Clerambault, Seglás, Capras, Cotard, Kraepelin, Freud han sido objeto de su riguroso y pormenorizado estudio. Y a todos esos trabajos le ha aportado su punto de vista personal. Un punto de vista tocado por el psicoanálisis y más específicamente por el psicoanálisis lacaniano.

Si hay un futuro para una psiquiatría no estrictamente biológica Jose María representa ese futuro. La tradición psiquiátrica, en toda su actualidad, unida a un análisis más allá de lo descriptivo y lo fenomenológico.

Ahora, casi por aclamación popular, tenemos gran parte de su trabajo y conferencias accesible en su página web. Os invito a disfrutarla.

http://jmalvarez.org 

domingo, 6 de septiembre de 2015

El psicoanálisis en los días del futuro pasado


Reconforta saber que tu práctica diaria de psicoanálisis no es un delirio personal sino una más que

 posible interpretación del discurso actual. El psicoanálisis necesita del cara a cara, de tiempos cortos, de

la urgencia del síntoma, de psicoanalistas que se pronuncian, de analizantes que se las arreglan con el

síntoma o con una parte y de sujetos que no hacen un análisis en el sentido más clásico. Y es que el

conocimiento del inconsciente, del goce necesita adaptarse al discurso. No que los analizantes se

adapten al discurso del psicoanálisis. Eso es territorio de lo sagrado, de las sectas, de la religión. El

discurso del psicoanálisis ha de ser siempre el reverso del amo pero para eso hay que situarse en como

el discurso del amo se hace carne en el sujeto contemporáneo, sus formas, su estética, sus consumos. Al

 sujeto de hoy que consume curas, tratamientos, soluciones no puedes ofrecerle 20 años de diván o una

experiencia religiosa trascendental. Sólo puedes llegar a  devolverle el valor de su palabra en un entorno

 que sea soportable y que no le conmine a otra identificación fanática o de consumo.


Y no lo digo yo, lo dice E. Roudinesco, poco sospechosa de querer acabar con el psicoanálisis.




"P. ¿Tiene que cambiar el psicoanálisis para sobrevivir?
R. Sí. Debe aspirar a ocupar el lugar que han conquistado los conductistas. Para eso tendrá que transformarse. La gente ya no quiere tumbarse en el diván tres veces a la semana durante los próximos 20 años. El psicoanálisis debe evolucionar al ritmo que lo hace el mundo. Se deberá apostar por terapias más cortas, en las que se reciba al paciente cara a cara y no tumbado en el diván. Deberán aceptar también tratar a cualquier persona, igual que lo haría un médico en el hospital. Las generaciones jóvenes ya están practicando un cambio. Su problema es que solo hacen estudios de psicología y no de ciencias humanas, lo que provoca que los psicoanalistas jóvenes estén peor formados y sean menos cultos. Y para ser psicoanalista no solo se debe ser inteligente, sino también cultivado."